Sinergia Armónica para los Servicios Ecosistémicos en la Gestión Integral de Recursos Hídricos

Los enfoques tradicionales para infraestructura hídrica, como represas, diques, o plantas de tratamiento de agua, conocidos como “infraestructura gris”, tienen diversas limitaciones. En muchos casos, estos proyectos de ingeniería tradicional requieren grandes inversiones de capital para su construcción, operación y mantenimiento; y pueden tener consecuencias devastadoras para el entorno natural. Estas estructuras suelen ser poco flexibles para adaptarse a los cambios y las incertidumbres de tipo climático o socioeconómico. Así, los ecosistemas y sus servicios, conocidos como “infraestructura natural”, pueden ofrecer una gama más flexible de soluciones, al mismo tiempo que protegen y complementan el buen funcionamiento de la infraestructura gris. Por ejemplo, los bosques y matorrales dentro de una cuenca pueden ayudar a prevenir la erosión y consecuente sedimentación de reservorios de agua, un problema que limita la capacidad de almacenamiento y afecta el funcionamiento de turbinas de generación hidroeléctrica. Este es un importante aporte al tiempo de vida útil de un embalse y un valioso ahorro en términos económicos.
La infraestructura natural rescata los conocimientos ancestrales sobre las funciones y ciclos del ecosistema y su relación con las comunidades; apoya en el mantenimiento y generación de medios de vida dignos y sostenibles para los más necesitados y contribuye al cumplimiento del “Objetivo de Desarrollo Sostenible 6”, el que garantiza la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos.
Los sistemas hídricos (ya sean de aprovisionamiento de agua, tratamiento de descargas, control de inundaciones o regulación de caudales) deben ser conceptualizados como sistemas complementarios, o híbridos, en donde se combinan la infraestructura gris y la natural. Este modo de operar en tándem y en sincronía requiere entender muy bien las complementariedades de una estructura construida con las funciones que desempeña un ecosistema.
La función ecosistémica es entendida a los procesos biológicos, geoquímicos y físicos que tienen lugar u ocurren dentro de un ecosistema. Las funciones ecosistémicas se relacionan con los componentes estructurales del ecosistema (por ejemplo: el suelo, agua, nutrientes, las especies animales y vegetales), y cómo éstos interactúan dentro y a través de los ecosistemas (Figura 1). A veces, a las funciones ecosistémicas se las llama también “procesos ecológicos”. Cuando estas funciones ofrecen uno o más beneficios para la vida humana se interpretan como “servicios ecosistémicos”, un concepto que permite valorarlos. Un primer paso es comprender los procesos naturales y los vínculos entre el ciclo del agua, los suelos, el reciclaje de nutrientes y la cobertura vegetal en un espacio determinado.
Entre los principios que pueden orientar la planificación de la infraestructura natural son: multinivel, conectividad, multifuncionalidad, equidad e inclusión social, efectividad, complementariedad, integralidad, prevención y transdisciplinariedad.
Para el diseño y la aplicación de infraestructura natural se debe considerar que las Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN) se distinguen de la conservación tradicional en detectar la gestión activa de los ecosistemas con el objetivo de satisfacer necesidades para varios grupos de interés. La implementación de las SbN necesita vincular la política con la acción a distintas escalas y en distintos sectores. Su aplicación requiere la consideración de los roles y competencias institucionales, así como la participación de actores a nivel nacional, regional, local; comunitario, académico y sociedad civil.
Hay algunos ejemplos en que la infraestructura, ya sea de SbN o gris (construida), es la única opción para mejorar la disponibilidad de agua, pero por lo general ambas deben considerarse, diseñarse y operarse en armonía. Cada enfoque debe aprovechar los beneficios del otro con el fin de canalizar las sinergias para mejorar el rendimiento general del sistema (Figura 2).

Para alcanzar un marco coherente de aplicación de la infraestructura natural, la seguridad hídrica debe ser un eje estratégico en la planificación del territorio. Los beneficiarios del agua, tales como juntas de riego, proyectos hidroeléctricos o de agua potable, municipalidades, industrias y organizaciones con interés en la conservación de los ecosistemas, deben trabajar en conjunto para encontrar alternativas que garanticen cubrir las necesidades de todos, de los ecosistemas y de las generaciones futuras. En muchos casos, esto significa construir mosaicos de paisaje que incluyan pastizales y áreas de cultivo, pero también bosques, humedales y áreas de amortiguamiento en riberas. Modificar las combinaciones de uso y cobertura de suelo trae consigo cambios en los servicios ecosistémicos hidrológicos provistos por el conjunto del paisaje, lo que repercute directamente en el bienestar humano.
A manera de resumen, en el Cuadro 1 se puede apreciar algunos ejemplos de prácticas que contribuyen a proteger o recuperar servicios ecosistémicos hidrológicos (Cobo, 2020):

Cuadro 1: Prácticas de manejo de ecosistemas para la protección de servicios hidrológicos. Fuente: Cobo, 2020.
Para saber más de este tema:

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